

Los donantes pueden ser familiares del paciente,
personas cercanas o, incluso, personas generosas
que no tienen relación directa con el paciente.
Algunos de éstos incluyen:

La persona que está interesada en ser donante vivo atraviesa un
proceso riguroso de evaluación para garantizar que la donación no
represente riesgos significativos para su salud.
Este proceso incluye:

Un equipo multidisciplinario que evalúa de manera
independiente el caso de la persona interesada en donar,
garantizando su seguridad, la comprensión plena del
proceso, y asegurándose de que la decisión se tome de
forma libre y sin presiones externas.
Este comité está integrado por el nefrólogo y el cirujano
de donante, el psiquiatra, el coordinador del donante,
el trabajador social, el dietista, y el defensor del donante.
El procedimiento de nefrectomía (extracción del riñón) se realiza de
manera simultánea a la cirugía de trasplante del receptor. Por lo
general, el donante permanece hospitalizado de 2 a 4 días y,
con la supervisión médica adecuada puede regresar a sus
actividades cotidianas en pocas semanas.
Una vez dado de alta, continúa con seguimiento médico en el
Programa de Donante Vivo por al menos los primeros dos años,
con visitas médicas programadas. Además, cuenta con orientación
nutricional y apoyo psicosocial para facilitar su proceso de adaptación.
