PROGRAMA DE TRASPLANTE DE HÍGADO PEDIÁTRICO

Somos pioneros en el trasplante de hígado a pacientes pediátricos en Puerto Rico,
ofreciendo esperanza y cuidado especializado a nuestros pacientes y sus familias.

Facultad Médica


¿CUÁNDO UN NIÑO NECESITA
UN TRASPLANTE DE HÍGADO?


Un trasplante de hígado se considera cuando un menor de 21 años
tiene una enfermedad grave del hígado que amenaza su vida y que
no puede tratarse con otros métodos médicos.

La causa más común para requerir un trasplante de hígado es la
atresia biliar, una malformación de las vías biliares que impide que
la bilis salga del hígado hacia el intestino.

Otras causas incluyen:


Hepatitis fulminante


Enfermedades hepáticas autoinmunes


Hepatitis viral


Enfermedades metabólicas hereditarias


Tumores del hígado, ya sean benignos
de gran tamaño o malignos



Es importante que los padres y médicos referidores conozcan
que existen situaciones en las que un trasplante pediátrico
de hígado no es recomendable.


Problemas cardíacos graves u otras condiciones de salud


Infección actual o crónica que no se puede controlar


Cáncer con metástasis (extendido a otras partes del cuerpo)


Otra enfermedad seria que no mejorará después del trasplante


Si su hijo presenta alguna de estas condiciones, es posible que sea candidato para un
trasplante de hígado
. Para iniciar el proceso, debe ser referido por su gastroenterólogo
pediátrico al Programa de Trasplante de Hígado Pediátrico, donde se completará
una evaluación médica y psicosocial para determinar su elegibilidad.

PROCESO DE EVALUACIÓN


Evaluaciones: El niño es evaluado por un equipo multidisciplinario que incluye el hepatólogo, cirujano de trasplante, psiquiatra, trabajador social, dietista, farmacéutico, cardiólogo, infectólogo, dentista, entre otros especialistas, según sea necesario.


Pruebas de sangre: Se realizan para conocer la función del hígado, detectar infecciones, establecer compatibilidad con posibles donantes y calcular la prioridad en la lista de espera.


Estudios diagnósticos: Pueden incluir radiografías, ultrasonidos, ecocardiogramas, y otros exámenes según la condición clínica.


Revisión del caso: Una vez completadas todas las evaluaciones, el caso se presenta al Comité de Selección.


COMITÉ
DE SELECCIÓN


Este comité está formado por el coordinador de trasplante,
hepatólogo pediátrico, cirujano de trasplante, trabajador social,
coordinador financiero, dietista, psiquiatra y farmacéutico, quienes
participaron en la evaluación.

Su función es revisar toda la información médica y social
del paciente para decidir si el trasplante es seguro y beneficioso,
siguiendo criterios médicos y psicosociales previamente establecidos.

No todos los niños pueden recibir un trasplante de hígado.
Las razones más comunes para no recomendarlo incluyen:


Tener otra enfermedad grave que no mejorará
después del trasplante


Infección activa o crónica que no se puede tratar


Cáncer con metástasis (cuando se ha extendido
a otras partes del cuerpo)



LA LISTA DE ESPERA Y
ASIGNACIÓN DE HÍGADO


Lista de Espera: Para que un niño pueda ser evaluado, los padres deben acudir al Programa de Trasplante de Hígado Pediátrico del Hospital Auxilio Mutuo. Si es aceptado, se le coloca en la lista de espera, sometiendo su información médica a UNOS (United Network for Organ Sharing), la organización que administra la lista nacional de espera de órganos donados y coordina su administración.


Se incluyen datos demográficos, diagnóstico y resultados clínicos para calcular un puntaje llamado PELD (Pediatric End-Stage Liver Disease) en menores de 12 años o MELD (Model for End-Stage Liver Disease) en adolescentes. Este puntaje mide la gravedad de la enfermedad: mientras más alto sea, mayor la prioridad.


Si el puntaje no refleja la verdadera condición del niño, el equipo puede solicitar una excepción para ajustarlo.


Es importante que el paciente permanezca activo en la lista, realizando periódicamente laboratorios y evaluaciones médicas, y manteniendo comunicación constante con el coordinador de trasplante. Esto asegura que la información médica esté actualizada y que el niño conserve su lugar en la lista de espera.

Asignación del hígado: Cuando hay un órgano disponible, UNOS toma en cuenta la urgencia médica, el tipo de sangre, el tamaño del órgano y la distancia entre el hospital del donante y el del paciente.


Cuando exista una oferta para su hijo, el equipo se comunicará de inmediato con usted. Si no está hospitalizado, deberá acudir al hospital lo antes posible para preparar al niño para la cirugía.



CUIDADO POSTOPERATORIO
Y RECUPERACIÓN


Hospitalización después del trasplante: Tras la cirugía, el paciente suele permanecer hospitalizado alrededor de 10 días con un monitoreo intensivo. En algunos casos, especialmente en infantes pequeños, la estadía puede prolongarse de dos a cuatro semanas, dependiendo de su evolución clínica.

Seguimiento después del trasplante: Una vez la función hepática del niño se estabiliza, se le da de alta, pero continúa bajo observación estrecha, especialmente durante los primeros meses, periodo en el que se ajusta el tratamiento según su respuesta. Durante el primer año, es fundamental prevenir infecciones y episodios de rechazo del injerto para favorecer una recuperación estable y duradera.