

La razón más común para requerir un trasplante de hígado en
adultos es la cirrosis hepática. Sin embargo, los pacientes con
fallo hepático agudo o con tumores hepáticos también
son elegibles.
Para determinar si un paciente es candidato a trasplante, se sigue un proceso que incluye
varias evaluaciones. Estas permiten confirmar si el paciente está apto para recibir un
trasplante de hígado.

El Comité de Selección está formado por un equipo de profesionales
de la salud, como hepatólogos, cirujanos de trasplante, psiquiatras,
trabajadores sociales, coordinadores, nutricionistas, farmacéuticos y
personal de finanzas, entre otros.
Este grupo multidisciplinario tiene la responsabilidad de evaluar si un
paciente es un buen candidato para recibir un trasplante de hígado.
Para ello, analiza cada caso desde el punto de vista médico y psicosocial,
y verifica que el paciente cumpla con los criterios necesarios y tenga
buenas probabilidades de éxito después del trasplante. La decisión se
toma con mucho cuidado, asegurándose de que los beneficios del
trasplante sean mayores que los posibles riesgos, siempre pensando
en el bienestar del paciente.
La UNOS (United Network for Organ Sharing, por sus siglas en inglés) es la organización que administra la lista nacional de espera para trasplantes en los Estados Unidos. En el caso de los pacientes mayores de 12 años que necesitan un trasplante de hígado, su posición en la lista se determina utilizando la puntuación MELD (Model for End-stage Liver Disease), que va del 6 al 40. Mientras más alto el número, mayor la prioridad para recibir un órgano. Una vez completada la evaluación médica y asignada esta puntuación, el paciente entra a la lista de espera de UNOS, donde aguardará por un hígado compatible. El tiempo de espera puede variar, según la disponibilidad del órgano y la gravedad del caso.


Para la mayoría de los pacientes, la hospitalización después del trasplante dura de 7 a 14 días para monitoreo intensivo. Una vez reciben el alta, el seguimiento es muy cercano e incluye laboratorios y visitas frecuentes a la clínica durante los primeros meses. Este proceso se realiza con el acompañamiento personalizado de su equipo multidisciplinario, que se encarga de cuidar su alimentación, salud mental, manejo de medicamentos y bienestar general.