

Un trasplante de riñón se considera en un menor de 21 años
cuando la función del riñón está por debajo del 20% (GFR
menor de 20ml/min/1.73m2) por más de 3 meses, lo que se
conoce como enfermedad renal crónica avanzada
o insuficiencia renal terminal.
Si no está en diálisis, su eGFR debe estar
por debajo de 30 para poder ser considerado.
Causas más comunes en niños y adolescentes:

El niño será evaluado por un equipo multidisciplinario que incluye:
Pruebas de sangre para detectar infecciones y determinar
compatibilidad con donantes, entre otros.
Estudios diagnósticos como radiografías, ultrasonido,
ecocardiograma, estudios urológicos, entre otros.
Cuando se completan todas las evaluaciones,
el caso se presenta al Comité de Selección.

Si el niño es aceptado como candidato para trasplante, puede recibir un trasplante de riñón de los siguientes tipos de donantes.
Donación en vida: Un familiar o amigo compatible puede donar uno de sus riñones. Esto permite planificar la cirugía y reducir el tiempo de espera para trasplante. Los padres, hermanos u otros familiares suelen ser los primeros en ser evaluados.
Lista de Espera (donante fallecido): Si no tiene un donante vivo compatible, se le coloca en la lista de espera, sometiendo su información médica a UNOS (United Network for Organ Sharing), la organización que administra la lista nacional de espera de órganos donados y coordina su administración. La asignación del órgano se basa en compatibilidad y urgencia médica. Cuando exista una oferta para su hijo, el equipo se comunicará de inmediato con usted. Deberán acudir al hospital lo antes posible para preparar al niño para la cirugía.


Hospitalización después del trasplante: Generalmente dura
entre 5 y 7 días, dependiendo de la evolución del paciente.
Seguimiento después del trasplante:
Compromiso a largo plazo: El éxito del trasplante depende
de la adherencia estricta al tratamiento y al seguimiento médico.